Artículos

La Naturaleza y La Humanidad

-         ¿Por qué me lastimas? ¿No ves todo lo que te ofrezco? Te doy TODO lo que tengo con la única condición de que lo cuides y no lo haces…
-          ¿Lastimarte yo a ti? ¡Tus rabietas son las que me han causado más muertes! ¡Cada vez que te exasperas soy yo la que sale pagando!
-          ¿Y es que acaso no crees que me molesto por una razón? ¿Crees que mis rabietas no tienen fundamentos? ¡Yo solo quiero darte a saber lo que yo siento! Estoy muriendo cada día mas, es doloroso y te hace sentir impotente, porque si haces algo por cambiarlo, si te revelas, haces daño y no soy de las que acostumbra a pagar con la misma moneda.
-          ¿Te hace daño que una pequeña lata se extravíe en tu vasta sabana? ¡NO JUEGUES! ¡Eso no tiene lógica ni coherencia! ¿Cómo podría afectarte el que yo olvide cerrar el grifo de mi lavabo? ¿Cómo podría afectarte que deje la luz prendida día y noche? ¡Es imposible que yo te afecte!
-          Lo creas o no, si me afecta, porque si cada día dejas q una lata se pierda en mi sabana al cabo de un año ya no habrá solo una lata ¿cierto? Si dejas abierto tu grifo el agua pura que sale de él ira directo a las aguas negras sin haber sido útil y te recuerdo que solo el 3% del agua que poseo es capaz de satisfacer tus necesidades. Cuando dejas encendida esa luz haces que tenga que esforzarme mas para producir la energía que necesita ese foco que te ilumina, pues esa energía te informo que te la doy yo, no aparece en tu casa sin motivo ni explicación; para generarte esa energía tengo que hacer que mis vientos soplen más rápido para que tus molinos sean capaces de captarlos, tengo que hacer que mis aguas corran con más fuerza para que funcionen tus represas ¡tengo que hacer cosas que te benefician a ti y perjudican a otro! La justicia y la placidez de vivir bien y en paz deberían de gozarla todos.
-          ¿Y porque me importaría tu esfuerzo? ¿Y que si perjudico a otro? Yo estoy bien, eso es lo que importa.
-          No puedo creerlo. Me entregue a ti por tu humildad, por la sinceridad que se percibía en tus ojos cuando decías que me amarías y por ello jamás me lastimarías. ¿Ya no recuerdas las promesas que me hiciste? ¿Ya no recuerdas ni una sola palabra de las que me dijiste?
-          Eso fue hace ya mucho tiempo. Las cosas cambian, la vida sigue.
-          No soy capaz de asimilar las cosas que dices…
-          ¡Estoy diciendo que ya no me importas! ¡Ya sé cómo vivir sin ti! No me haces falta para seguir adelante…
-          ¿Cómo que no te hago falta si soy todo lo que tienes? ¡TU VIVES EN MI!
-          Te equivocas, tú me has dado los recursos para que yo sea capaz de vivir en el lugar que desee.
-          ¿A si? ¡Pues entonces prepara tus maletas y vete ya de aquí! Tú lo has dicho, ya no me necesitas, así que no tengo razón para seguir sufriendo por ti, ya no tengo razón para seguir con vida, me destruiré yo misma para acabar con la agonía de esta muerte lenta a la que me he sometido por tantos años. No, no podré perdonarte, a pesar que te amo con todo mi alma me obligas a odiarte, hoy te ríes de mi no te duele dejarme pero vas a volver a buscarme y te advierto que será demasiado tarde.


No dejemos morir a este mundo que nos lo ha dado todo, está en cada una de nuestras manos hacer la diferencia.